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¿Apagar fuegos con gasolina?

Si hay algo que me extraña sobremanera, es que todavía se siga haciendo caso a cuestiones obsoletas. Trataré de poner en situación lo que quiero contar.

Ahora, hay muchas personas que se han hecho famosas en internet a base de publicar vídeos de humor absurdo. A sus seguidores, se los conoce como “niños rata” (o al menos, es habitual ver que los llaman así). Quienes les cuelgan esa medalla, no se han parado a pensar una cuestión que es irónicamente divertida para mí.

Esas mismas personas han sido (y seguramente todavía son) los “niños rata” de algo.

Y últimamente, aparte de los niños ratas fans de los youtubers, hay otro tipo de niños rata en la sociedad que (para mi gusto), están haciendo más mal que bien.

El título está muy bien escogido, porque su actitud me recuerda a esa misma. Hay personas que luchan contra el sexismo siendo sexistas; y no sólo eso, sino que además ejercen violencia social, cultural, legal, verbal y en ocasiones hasta física contra quienes han decidido que son su “enemigo a batir”. Que por cierto, tiene un bonito nombre.

El arquetipo de la víctima y la guerra de los sexos imperan a sus anchas

Y a mí, personalmente, me asusta que haya tantas personas que quieran otorgarle tanto poder sobre su vida a una ideología, a un movimiento, a unas personas que a fin de cuentas tienen como principal interés vender cursos, seminarios, conferencias y libros sobre X temas.

Aquí me puedo estar pegando un tiro en los dos pies, porque yo comparto ese interés…

Pero desde luego, no comparto la motivación de dichas industrias, que no dejan de serlo merced a la cantidad de actuaciones que generan. Y no la comparto porque…

  • Donde los seductores hablan de manipular, de fingir, de aparentar, de hacer lo que sea necesario para follar; y consiguen así establecer una especie de cultura de la desvalorización y de la compulsiva obsesión por intentar cualquier cosa con tal de que alguien te preste atención… Otros defendemos la responsabilidad personal, el poder de los valores y de una vida con propósitos, digna de compartirla.

Siendo claros: no se puede hablar de relaciones con el sexo deseado desde la postura y la idea de creerse mejor que esas personas, más inteligente, más capaz, o más lo que sea. No se puede proponer a las personas que operen bajo la premisa de que todos los demás están en su contra y quieren impedir que se salga con la suya… Cosa que puede ser muy cierta si “la suya” es aprovecharse de una tercera persona y joderle la existencia.

Por esta misma idea, es por lo que me hago eco de este vídeo de AuronPlay. Que manda narices que hasta que él no lo ha mencionado, a los niños ratas fans del mundillo seduccionero no les ha dado vergüenza; y hemos sido relativamente pocos los que hemos criticado estas actuaciones. Digo relativamente porque ya había artículos periodísticos como Cursos de Machismo a 300 euros, que también me dan para mi siguiente punto del día.

Vamos con el vídeo, y luego, seguimos.


Por actuaciones como las de Jeremías, aka. Álvaro Reyes, es por lo que se puede comprender que haya una guerra de sexos todavía en marcha. Y para colmo, una más acusada de lo que han conseguido las desigualdades históricas, los movimientos sociales y otras gaitas.

Una que ha derivado (gracias a la influencia de los y las que quieren mantener la brecha abierta) en los actuales fenómenos del Séxodo y la “epidemia de los chochos secos” (dry pussy epidemic, un vocablo inglés que alude al creciente desinterés de la mujer por las relaciones con los hombres, y que no conocería si no fuese por varias amigas mías).

Esto tampoco lo comparto, y de hecho lucho contra ello, porque…

  • Donde los y las feministas de género hacen que se vea -¡y que hasta resulte!- violento el sencillo acto de admirar a una persona; y además consiguen que generaciones enteras de personas entren en un ciclo de paranoia y se sientan atacadas por la más mínima muestra de interés… Otros reconocemos que hay algo bello en los sentimientos de todo el mundo y animamos a las personas a expresarse de forma respetuosa, pero abierta y consecuentemente.

No considero que haya que enemistar a las personas entre sí por no saber conectar y expresarse mejor. Precisamente por eso es por lo que existen muchas profesiones entre cuyas competencias se cuentan las de transmitir ciertos valores, actitudes y herramientas para empatizar, para tener un poquito menos de impulsividad y un poquito más de elegancia al hacer las cosas, y un poquito más de comprensión de la naturaleza del rechazo y de la atracción.

Vayamos sacando el extintor…

No estoy de acuerdo con las gestiones del rechazo que hacen algunos sectores.

Resumiendo mucho: proponen una sobresaturación de la experiencia para conseguir una insensibilización hacia tal suceso. Básicamente se trata de ir a cazar rechazos hasta que te la pele lo que ocurra. No me gusta porque en el proceso estás jodiendo a otras personas, mujeres y hombres que no tienen más culpa que el hecho de que te mojes al verles.

Y está bien que los demás te emocionen, que sepas apreciarlo y que quieras hacérselo notar…

Pero no está bien que quieras forzar su interés por tu persona, ni su respuesta.

Ahí, una segunda corriente quiso aprovechar los fallos de la primera y crear una cultura del desapego al resultado. Creo que eso incluso ha dado a alguien la idea de relacionar la autoestima con la capacidad de obtener o no los resultados deseados (en cualquier cosa, no sólo en lo social y sexual), y decir que tu amor propio está condicionado a lo que logras. ¿Qué putada, verdad?

Sin embargo, mantuvieron toda la gama de malas conductas sociales y llegaron incluso a agudizar otras… Con lo que la cosa tomó un matiz más agresivo. El público misógino campaba a sus anchas creando grupos donde se palmeaban las espaldas unos a otros; y si alguno se llevaba una serie demasiado larga de rechazos y de golpes (metafóricos y hasta físicos), en vez de reflexionar y hacer fe de erratas, el amigo preguntaba “qué coño les ocurre a ellas” antes que “qué pasa conmigo”.

Y todo empezó a salir a la luz pública. Entre las miles de parodias en series de televisión y las propagandas mediáticas que hacían de sí mismos, los “artistas del ligue” salieron del mundillo underground que se habían creado. Y a la gente empezó a no gustarle lo que veía.

Normal. Yo todavía no comprendo por qué vas a demonizar a las personas con las que quieres estar, ni por qué insultar a una persona en busca de gustarle o de favorecer que hable contigo… Ni otras conductas antisociales tan frecuentes en ese mundillo.

Teniendo entonces un movimiento feminista en marcha, el encontronazo de ambas ideas era inevitable. Al fin y al cabo, hay sectores animando a los hombres a hacer lo que les dé la gana sin atención alguna a las consecuencias y desechando toda responsabilidad.

Y en ese sector se han dado casos flagrantes de maltrato, acoso sexual y violencia. Pondré como ejemplo los más notorios, y tristemente representativos:

  • Gunwitch, antiguamente un afamado gurú de la industria del ligue, conserva parte de esa fama porque disparó en el rostro a quemarropa a una mujer que le rechazó.
  • Julien Blanc, instructor de Real Social Dynamics se hizo tristemente famoso por ir estrangulando a mujeres por todo el mundo y colgando fotos en su perfil (para presumir de eso y de que les forzaba a meter la cara en su escroto cuando él quería)… Y más triste es que consiguiera cerrar ventas millonarias de un infoproducto digital gracias a la propaganda por el suceso. No es el primer hombre al que veo hacerlo, pero este llega a presumir de ello y hasta animar a otros a emularle.
  • Como habéis podido ver por el vídeo de AuronPlay y el texto de los cursos de machismo, en España tenemos a Álvaro/Jeremías: un chico que -tal y como han hecho muchos youtubers españoles famosos- está copiando lo que se hace en América y se lo trae aquí, con la consecuencia de que las personas que ya lo consumían en inglés lo siguen consumiendo y animan a otros a entrar en ese ambiente viciado.

Tristemente famosos son los vídeos donde este chaval anima a romper una relación pegando a la otra persona (cuestión de muy mal gusto, aunque él y sus niños rata defensores digan que era en tono de humor); o aquellos donde finge no tener batería en su móvil y pide que le dejen llamar para terminar llamándose a sí mismo… Por no hablar de aquellos donde asalta a chicas por la calle haciendo que otra persona les tape los ojos y besándolas él.

Actualmente, y a raíz de varias denuncias, las personas que aparecen en sus vídeos están contratadas (como venía siendo el caso en muchos vídeos de la industria, incluso en muchos que afirman ser cámaras ocultas en acción) y son perfectamente conscientes de que están grabando algo. El problema con esto es que, juntando todos los vídeos de esta industria se crea la impresión que criticaba antes: que puedes hacer virtualmente lo que te dé la gana y librarte de las consecuencias.

Y teniendo en cuenta esto, casi se puede entender que haya quien, bajo el paraguas del patriarcado (el término estrella para estos temas aparte del de falocracia), empieza a lanzar cañonazos contra todos los sectores de la cultura y la sociedad… Atacando todo aquello que suene a acoso y violencia machista (lo sea realmente o no) y esté todavía presente, ya sea por tradición o por relevancia en el momento. Y se producen situaciones ridículas.

  • ¿Habéis visto alguna vez que llamen machista a una mujer por decir que no comprendía cómo ella ganaba más dinero que su marido, siendo ambos funcionarios (ella oficinista o algo análogo, y él bombero)?
  • ¿Conocéis a alguna mujer que, gracias a la ley actual, se haya tenido que quedar con la casa y los hijos y no gane para pagar la hipoteca siquiera; o algún hombre que además de perder todo su patrimonio tenga que seguir pagandolo, aparte de la pensión?
  • ¿O algún padre o madre que no puede ver a sus hijos (¡e incluso a sus propios padres, que viven a 500 metros de la casa que tiene que abandonar!) porque su ex-pareja ha decidido putearle incluyendo en la demanda de divorcio que sufrió maltratos para conseguir más pensión y la orden de alejamiento; o no deja de denunciar alegando que cuida mal de sus hijos?
  • ¿Algo sobre los hombres que se suicidan cada año por sufrir malos tratos físicos y psicológicos, ya que no están siquiera reconocidos en la misma categoría de delito por provenir de una mujer?

A la hora de la verdad, las costumbres de la sociedad y sus leyes no dejan de ser como los cuchillos… Meras herramientas, que bien utilizadas cubren las funciones y los casos para los que fueron inventadas; pero que cuando se emplean con mala idea hacen daño. Mucho daño.

Para mi gusto, las cosas salen fatal cuando se crean desde la premisa de que hay una enemistad, porque se hacen cosas (leyes, propuestas, lo que sea) que facilitan la agresión y el odio. Que fomentan que sigamos separados y haciéndonos daño, en vez de comprendernos.

Cada vez somos más los hombres y las mujeres que no necesitamos que se nos conciencie

Sabemos de sobra que no significa no… Y eso también va por vosotras, especialmente cuando en vez de deciros que no se os enseña el anillo. Por eso algunos hablamos de ser abiertos, honestos y no marear: para no dar pie a malentendidos, pero sí a entendernos si es lo que queremos. ;)

También tenemos claro (como bien decía el actor y monologuista Chris Rock) que, si te pones a buscarlas, hay razones de sobra para agredir a una persona independientemente de su sexo PERO QUE NO HAY QUE HACERLO (y si se puede evitar defenderse de una agresión con otra, mejor; aunque no somos perfectos y si nos buscan demasiado acabaremos gritando o a hostias, PORQUE SOMOS HUMANOS).

Algunos hombres somos tontos, y algunas mujeres también. Por suerte, de todos y todas los que lo somos, algunos vamos dejando de serlo en base a nuestras experiencias y las de los demás.

Otros no aprenden ni aunque la vida les caiga la cara a hostias… Y así nos va.

Me explico: ¿por qué estamos atacando al síntoma y condenando el resultado, pero seguimos aferrándonos a la razón de nuestro malestar? O mejor, dicho, a las razones.

Para mí, son tres muy sencillas: modelos disfuncionales de relación, ideología que victimiza a unos y criminaliza a otros, y nuestra propia ceguera e inmovilismo.

A nadie le gusta ver la consecuencia de que algunas mujeres todavía defiendan que si tu novio no es celoso ni posesivo es que no te quiere de verdad… Cuando, en realidad, una persona celosa y posesiva tiene un problema consigo misma y una falta de confianza en ti. Y si te expones a ello voluntariamente, sin terminar por aislarte de todo y de todos para no darle razones para alimentar su paranoia… Es como si te pones a alimentar una hoguera con cartuchos de dinamita.

Lo mismo va por los chicos que quieren a mujeres un poquito locas y con carácter. Lo decían bien claro nuestros padres cuando éramos pequeños: si juegas con fuego, te quemas.

Ese no es el ideal de las relaciones en el que creemos y que difundimos algunas personas y yo mismo; y por eso lo combatimos defendiendo uno más sano, más igualitario, y más enriquecedor. Uno que deja la fogosidad para los temas de cama, y en todo lo demás se mueve desde una confianza y un respeto incondicionales y tácitos. Lo de las etiquetas y las libertades que se permiten dentro de la propia situación ya es cosa de cada uno.

No queremos que haya #niunamenos. Pero tampoco queremos que se quite la vida #niunomás por no poder sobrevivir siendo el malo de la película y culpable hasta que se demuestre lo contrario. Y por supuesto, no queremos que los hijos de nadie se lleven la peor parte de las peleas entre sus padres (que no son -faltaría más- asunto suyo).

Y, la verdad… Creo que voy a cortar aquí.

Porque este escrito se titula como se titula por una manera…

Y yo ya he puesto demasiada gasolina.

Sergio Melich (Kheldar)Autor: Sergio Melich (Kheldar)
Pedagogo al 36,5% y subiendo, comunicador y mentor por vocación (y pronto, más). Autor de las webs La Vida es Fluir & Play it Sexy!, Aventurero y Heartist (persona comprometida a vivir, crear y obrar con cabeza, corazón y conciencia). Escribo sobre el Buen Vivir: autoaprendizaje, estilo de vida, habilidades sociales, relaciones y más.
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Respuestas a las 3 dudas más habituales en consultorios de relaciones

Hace tiempo me comprometí a resolver dudas a través del blog, si se cumplía la condición de que me preguntasen abierta y directamente y me lo pidieran o me viniese mejor contestar por aquí.

Las personas que me conocen desde los comienzos del blog saben que al principio le dedicaba un post entero a las dudas que se me planteaban. En esta ocasión, he decidido condensar tres de las más frecuentes en un único post, para hacerlo rico rico y con fundamento (como diría Arguiñano). He escogido:

  • Una pregunta sobre la comunicación constante, y qué hacer si no te contestan a los mensajes que envías.
  • Una pregunta sobre las amistades y el papel del romance en las relaciones interpersonales en general.
  • Una pregunta sobre los roles y etiquetas en las relaciones personales, y su relación con nuestra identidad.

¡Vamos al tema!

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Sobre la Urgencia

Faltan unos días para el estreno de una película que no iré a ver. Otra que sí me interesa es anunciada como próximamente en cines, pero ya lleva dos, o tal vez tres semanas en cartelera.

Tres meses y pico de relativo descanso. Uno de sinvivir. Entre tanto, no perder la conexión con tu vida… Ni el enlace que te deja a tiempo en tu trayecto casa- clase/curro (y viceversa) es lo propio.

Sueños que te meten a la fuerza, en unas pocas horas, batallones de ideas frescas en la cabeza. Que te resuelven la vida sin abrir los ojos… Y el bendito don del olvido… Cohabitan.

Algo encaja. Alguien se une. Y de repente, una pregunta ilumina todo: ¿cuánto tardaremos en…? Y esa pregunta se repite, con distintos finales.

Mi gata se despereza por segunda vez mientras yo termino este escrito, y dos trabajos para la universidad.

Habría que menos-turbarse más.

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7 Secretos de un experto en conducta del FBI para gustar a los demás

Eric Barker escribe Barking Up the Wrong Tree (Ladrando al árbol equivocado)

Conocer gente nueva puede ser complicado. ¿Qué deberías decir? ¿Cómo puedes dar una buena impresión? ¿Cómo se mantiene la conversación activa?

La investigación demuestra que las relaciones son vitales para la felicidad y que el networking es la clave para conseguir empleos y construir una carrera satisfactoria.

Pero, ¿cuál es la mejor manera de construir afinidad y crear confianza? Siendo más claros, y simplemente: ¿quién puede decir cómo gustarle a la gente?

Robin Dreeke puede.

Robin fue dirigente del Programa de Análisis de Conducta del FBI y ha estudiado las relaciones interpersonales durante más de 27 años.

Es el autor de un libro excelente: It’s Not All About “Me”: The Top Ten Techniques for Building Quick Rapport with Anyone.

Llamé a Robin para conseguir algunas respuestas (ten en cuenta que Robin no habla en nombre del FBI aquí, son sus conocimientos como experto).

Vamos a aprender:

  1. El secreto #1 para encajar con otras personas.
  2. Cómo tranquilizar a extraños.
  3. Qué estás haciendo para matar el interés de los demás.
  4. Cómo usar el lenguaje corporal como un profesional.
  5. Algunas nociones de jiu-jitsu verbal para evitar a los manipuladores.

Y bastantes cosas más. Bien, vamos al lío.

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La Verdad en las Máscaras de Majora’s Mask

En este entorno, The Legend of Zelda: Majora’s Mask es a la vez un clásico y un juego del que muchos fans están hartos de hablar y ver mencionado. Ya han pasado 14 años desde su salida al mercado, y todavía salen artículos nuevos sobre sus significados y mensajes ocultos. Para muchos, el juego ha sido profundamente sobre-analizado en artículos que califican de repelentes.

La moda en varios de esos artículos es el reconocer que Majora’s Mask es un juego más oscuro y mas maduro de lo que parece, pero a eso siempre se le da el giro hacia un tinte positivo. Dado que aceptan que la premisa del juego es que la vida es finita, esos artículos siempre lo usan como heraldo del mensaje de vivir al día.

Los análisis optimistas prevalecen, a pesar de que la fuente del juego aporta elementos bastante pesimistas. Toma como ejemplo la premisa central del juego de llevar máscaras. Bastantes lo toman como un mensaje sobre ser uno mismo y no esconder tu identidad, lo que es acertado, pero no podemos ignorar que el juego también propone que a veces es necesario llevar máscaras.

Típicamente en los artículos que detallan los temas en Majora’s Mask se centran en que éstas son algo negativo que suprime nuestra personalidad o nuestro auténtico yo. Ellos destacan personajes y situaciones como Skull Kid y su uso de la Máscara de Majora para esconder sus propias inseguridades, quien resulta consumido por el poder de la máscara.

Llevar máscaras tiene un cariz negativo que apunta que con el tiempo se suprime tu individualidad. Fíjate por ejemplo en Shiro el guardia, que se pone la Máscara de Piedra y se hace “tan insustancial como una piedra“. Se vuelve invisible, de tal forma que puede “confundirse con el entorno y moverse sin ser apreciado“.

Majora’s Mask advierte de este peligro de perderte a ti mismo entre fachadas, pero no contiene un mensaje explícitamente contra el hecho de llevar máscaras. Como rasgo de personalidad, ser tan soso como una piedra es una cosa mala, pero cuando se trata de mezclarse y funcionar en sociedad, encajar con las otras chinas es crucial.

Piensa en máscaras como la etiqueta social y la corrección. Nuestros auténticos rostros son lo que pensamos en verdad, pero soltar inapropiadamente nuestros pensamientos constantes es algo destructivo. Las máscaras pueden ser una forma muy necesaria de autocontrol en sociedad.

Masks of Majora's MaskAlgunas máscaras nos ayudan durante el día. Fíjate, por ejemplo, en la gente que se maquilla para ganar confianza. Aunque está bien pensar que no hay discriminación en esto, es ignorar que en realidad alguna gente necesita sus máscaras para sentirse a gusto en nuestro mundo de prejuicios.

A pocos días de su boda en Majora’s Mask, el personaje Kafei es maldecido con tener la apariencia de un niño; pierde el regalo de boda para su prometida Anju; y también pierde el valor para encarar a las personas que hay en su vida dadas estas circunstancias. Para ser capaz incluso de salir a la calle, esconde todas sus inseguridades tras la Máscara de Keaton. Llevar una máscara le da fuerza, aunque sea poca.

La Máscara de Bremen le da a Link un culto a la persona, la habilidad de dirigir, aunque únicamente a animales. Es como cualquier jefe o líder teniendo que poner un rostro firme para guiar a su gente, a pesar de lo que puedan estar afrontando personalmente. Estar desenmascarado todo el tiempo trae inestabilidad.

Considera también que en Majora’s Mask se observa la necesidad de llevar máscaras y encajar en un cierto molde para ser aceptado. Cuando se une al grupo de jóvenes (los Bombers) como un Deku, a Link se le niega la membresía. Cuando lo hace como persona le dan acceso completo. De forma similar, para ser bien recibido en el Bar Lácteo, Link debe llevar la Máscara de Romani; o para acceder al Cañon Ikana debe llevar la Capucha de Garo.

Las máscaras son necesarias para ser aceptados y satisfacer nuestras necesidades y metas. Ten en cuenta a los stalfos del cementerio de Ikana, que son hostiles y violentos hacia Link hasta que lleva el Casco del Capitán y es acogido como uno de ellos.

El mensaje de Majora’s Mask no es en definitiva que las máscaras sean intrínsecamente buenas o malas; es que son una mera herramienta para vivir que puede ser una fuerza positiva o negativa. Podemos vernos consumidos por nuestras máscaras y perdernos a nosotros mismos, eso es cierto, pero las máscaras en nuestras vidas también pueden darnos confianza y ayudarnos a funcionar.

El tema central del juego es asumir que enmascarar algunos aspectos de nosotros es necesario, pero aconseja precaución. Lleva máscaras para tu comodidad y la de los demás, pero conserva la capacidad para ponerlas y quitarlas. No las dejes puestas por defecto. Mantén el control.

Si hay alguna moral optimista en el fondo de Majora’s Mask es que, a pesar de todo, la gente a la que le interesas, aquellos que importan, ven a través de tus máscaras hasta el punto de que no les afectan. Ellos ven directamente lo que sientes, como pasa en el juego con la Máscara de la Verdad.

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Hay varios ejemplos de esto. A pesar de que Skull Kid enmascara su fragilidad con la Máscara de Majora con consecuencias devastadoras, sus amigos (los Cuatro GigantesTayaTael e incluso Link no se olvidan de quién está tras la máscara. Les apena aquello en lo que se convierte (en un esclavo de su máscara) pero se preocupan por él a pesar de todo.

Aun maldito con una forma infantil y escondido tras la Máscara de Keaton, su prometida Anju sigue amando y aceptando a Kafei sin importar su apariencia, porque se enamoró de la persona tras la máscara. Desenmascararse con otra persona es ser íntimo, es algo especial.

Vivir la vida siempre desenmascarado te hace vulnerable y susceptible, Esconder tus emociones a tus compañeros del trabajo y después darles salida con un amigo o tu pareja es una forma de ponerse y quitarse máscaras. Es necesario. Link nunca habría llegado muy lejos sin la habilidad para llevar y cambiar de máscaras, ni tampoco nosotros.

Piensa en estas cuatro citas de los Niños Lunares. Sus preguntas no señalan a las máscaras como algo negativo o positivo, sino que cuestionan su capacidad para hacernos felices, para hacer felices a los demás, y también cómo el acto de mostrar nuestra verdadera identidad es un pilar para una amistad profunda y duradera.

“Tus amigos… ¿Qué clase de… gente son ellos? Me pregunto… Estas personas… ¿Piensan en ti… como un amigo?”

“Tu verdadero rostro… ¿Qué clase de… rostro es? Me pregunto… El rostro tras la máscara… ¿Es ese… tu verdadero rostro?”

“Lo correcto… ¿Qué es? Me pregunto… Si haces lo correcto… ¿Eso hace… felices… a todos?”

“¿Qué te hace feliz? Me pregunto… Lo que te hace feliz… ¿Hace… a otros felices, también?”

La vida adulta se basa en saber cuándo es necesario llevar una máscara, ya sea suprimir tu rabia por corrección, esconder tus inseguridades para aumentar tu confianza o comprometerte para recibir aceptación. De cualquier forma, también se basa en saber cuándo quitarse esas máscaras para estar a gusto siendo simplemente uno mismo. Encontrar este equilibrio es esencial para una vida exitosa y enriquecedora.


– Fuente original: http://www.zeldainformer.com/articles/the-truth-of-the-masks-in-majoras-mask

El autor original responde al nombre de Dathen Boccabella, y no dispongo de información sobre su persona. Es un colaborador (o colaboradora) en la plataforma Zelda Informer, a la que suelo prestar atención por textos como el que he traído a colación hoy, entre otros.

Quisiera hacer notar que, dado que no cuento con la versión en español del juego en estos momentos, no puedo sino ofrecer una traducción aproximada de los diálogos de los niños en la luna, en vez de la oficial en el juego. Lo mismo va por los nombres de las máscaras y los personajes. Me he fijado en las bases de datos online sobre el juego, pero si me he colado en alguna parte, por favor… Házmelo saber y corregiré los nombres o los diálogos lo antes posible.

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Majora’s Mask es uno de los videojuegos que han marcado mi vida. Otros, por ejemplo, serían Baten Kaitos y distintas sagas (como sería típico en un gamer consagrado). Cada uno ha dejado su huella de una manera concreta, pero siempre en forma de valores; tales como procurar mi autenticidad y de expresarme lo mejor posible a mí mismo (lo cual incluye hacerlo de una manera que no destroce a otras personas para mantener mi integridad, si no es necesario).

A veces, para ser tú mismo tienes que romper los moldes y las cadenas que otros quieren imponerte. A veces debes claudicar por el (para algunos estúpido) motivo de mantener la concordia y no desestabilizar al grupo.

Para algunas personas, las mismas del paréntesis anterior, nadie es imprescindible… Y solamente se quedan con quienes les aceptan al 100% y sin cortar o rebajar. Con quienes no se crean máscaras irreales. Con quienes saben respetar a la otra persona y a sus máscaras, y no intentan peer por encima del culo ni ser siempre como el aceite.

Yo mismo me quedo solamente con estas personas. Los de verdad, al menos para mí.

Dentro del tema que se nos presenta, están las preguntas de los Niños Lunares, a las que no se da respuesta en el juego y sobre las cuáles te invito a pensar hoy… Y siempre.