Principios del Juego Fluido 5: Corrientes de acción

Regresamos a la serie de los Principios y lo hacemos a muy buena hora. Es el turno del quinto, que responde a la fuerza de los acontecimientos y cómo usarla en nuestro favor.

Agua corriente limpia y clara de las montañas Clearwater

Como siempre, comenzaremos con el enunciado y aplicación vistos en el introductorio:

Principio 5º: Cuando dos cursos de agua se encuentran en direcciones convergentes u opuestas, enseguida el de menor caudal se adapta y se deja absorber uniéndose al mayor, para seguir juntos con mayor potencia y velocidad en la misma dirección, a partir del momento del encuentro.

Saber ceder para unirse (integrarse) a la acción del otro, en su misma dirección y así hacerse dueño de la fuerza resultante para dirigirla a nuestra conveniencia a partir del instante del encuentro.

Su aplicación: Aquí tenemos pues la muestra de que la unión hace la fuerza. En el Aikido (y en bastantes artes marciales que actuan de manera parecida), ante una acción entrante y al haber ofrecido la no-resistencia y el vacío a la acción ya mencionada, la fuerza del otro es nuestra propia fuerza. Esto quiere decir que nosotros cedemos para unirnos, para hacer nuestra esa fuerza, en la misma dirección, y así logramos tomar el control de la fuerza resultante, y de hecho dirigirla como nos interesa, desde el mismo momento del encuentro. Y esto lo podemos aprovechar muy bien para conceptos como las montañas rusas emocionales y el juego de frío y calor.

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Bien, pensemos un poco. Se habla mucho de situaciones en las que se intentan forzar los acontecimientos, se espera una reacción específica y muchas veces no aparece, por el simple hecho de que pensando en buscarla nos olvidamos de hacerla aparecer. Pero bueno, por suerte eso puede cambiarse.

Mucha gente afronta estas cosas con una perspectiva en la que piensan “yo soy el premio, y deben ganarse mi tiempo y atención”, cosa que en cierta forma es correcta pero deja de serlo en cuanto se convierte en un ego desmesurado. Esto hace que mucha gente acabe por pensar “o se hace a mi modo o no se hace”. Y eso puede joderlo todo.

Aquí tenemos pues la entrada a la actitud de integración a la corriente de acción, o también adaptación. Hemos hablado de ambas en los Estados del Juego Fluido.

Además en este principio también entra el ser impredecible, en forma de “ofrecer el vacío” (es decir, no estar donde se espera que estemos), cosa que puede resultar muy interesante y funcional si se sabe usar adecuadamente.

Habla además de una forma de guiado (leading) a través de integración y acompasamiento (rapport), esto a través de unir fuerzas e integrarse para hacerse dueño de la fuerza resultante y dirigirla como mejor convenga. Es a su vez una forma sutil de dominancia que no resulta tan invasiva.

Todo esto de ceder e integrarse para guiar, funciona a través del estado emocional: de la emoción del momento, lo estimulante que resulte la compañía mutua y lo que se haga juntos, y esa clase de cosas. Entramos entonces en las montañas rusas emocionales.

Pero el tema empieza a necesitar de artículos compensatorios así que, seguiremos con ello más adelante, en entradas sucesivas.

Bienvenidos al Camino

Kheldar

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