Musicoterapia, tratamiento a través de las artes

O para ser más correctos, una de las partes de dicha terapia a través de las artes. Esa clase de terapia engloba las artes plásticas, el arte dramático, y la terapia por danza y movimiento. Cada cual tiene su aspecto específico, pero se entrelazan de una forma sutil y enriquecedora.

A través de todas ellas se busca estimular la creatividad, la imaginación, la intuición, los procesos cognitivos, la expresividad, y representan así un método de comunicación y expresión además de un pilar en la educación y el contacto social.

Hay documentación casi de sobra que habla de las virtudes de la música como terapia (y del resto de las mencionadas), pero me parece importante señalar que tiene un efecto notable en la conducta de las personas. Cito textualmente de Wikipedia los efectos:

La influencia de cada uno de los elementos de la música en la mayoría de los individuos es la siguiente:

Tempo: los tempos lentos, entre 60 y 80 pulsos por minuto, suscitan impresiones de dignidad, de calma, de sentimentalismo, serenidad, ternura y tristeza. Los tempos rápidos de 100 a 150 pulsos por minuto, suscitan impresiones alegres, excitantes y vigorosas.

Ritmo: los ritmos lentos inducen a la paz y a la serenidad, y los rápidos suelen producir la activación motora y la necesidad de exteriorizar sentimientos, aunque también pueden provocar situaciones de estrés.

Armonía: es cuando suenan varios sonidos a la vez. A todo el conjunto se le llama acorde. Los acordes consonantes están asociados al equilibrio, el reposo y la alegría. Los acordes disonantes se asocian a la inquietud, el deseo, la preocupación y la agitación.

Tonalidad: los modos mayores suelen ser alegres, vivos y graciosos, provocando la extroversión de los individuos. Los modos menores presentan unas connotaciones diferentes en su expresión e influencia. Evocan el intimismo, la melancolía y el sentimentalismo, favoreciendo la introversión del individuo.

La altura: las notas agudas actúan frecuentemente sobre el sistema nervioso provocando una actitud de alerta y aumento de los reflejos. También ayudan a despertarnos o sacarnos de un estado de cansancio. El oído es sensible a las notas muy agudas, de forma que si son muy intensas y prolongadas pueden dañarlo e incluso provocar el descontrol del sistema nervioso. Los sonidos graves suelen producir efectos sombríos, una visión pesimista o una tranquilidad extrema.

La intensidad: es uno de los elementos de la música que influyen en el comportamiento. Así, un sonido o música tranquilizante puede irritar si el volumen es mayor que lo que la persona puede soportar.

La instrumentación: los instrumentos de cuerda suelen evocar el sentimiento por su sonoridad expresiva y penetrante. Mientras los instrumentos de viento destacan por su poder alegre y vivo, dando a las composiciones un carácter brillante, solemne, majestuoso. Los instrumentos de percusión se caracterizan por su poder rítmico, liberador y que incita a la acción y el movimiento.

De todos es bien sabido que la influencia musical es palpable en todas las dimensiones del desarrollo personal (especialmente a nivel mental y espiritual, a nivel físico es menos notable pero también, más relativo para quienes se dedican a danza y baile).

Gackt Camui, artista japonés multitalentoso

De aquí se puede dilucidar la relación entre esto y el uso de la música como estímulo, anclaje o disparador de estados. Lo refuerzo con otra cita de la wiki:

Posibilidades psicofisiológicas: La música contribuye a:

  • – Desarrollar la coordinación motriz con movimiento de asociación y disociación, equilibrio, marcha, etc.
  • – Desarrollar la discriminación auditiva aprendiendo sonidos y ruidos, recordándolos, reproduciéndolos.
  • – Adquirir destrezas y medios de expresión corporales, instrumentales, gráficos, melódicos.
  • – Desarrollar la locución y la expresión oral mediante la articulación, vocalización, control de la voz, el canto.
  • – Controlar la respiración y las partes del cuerpo que intervienen en la fonación y el canto.
  • – Dotar de vivencias musicales enriquecedoras desde el punto de vista psicológico y físico.

Posibilidades afectivas, emocionales, de personalidad y cognitivas: La música contribuye a:

  • – Reforzar la autoestima y la personalidad mediante la autorrealización.
  • – Elaborar pautas de conducta que faciliten la integración social.
  • – Liberar la energía reprimida y conseguir el equilibrio personal a través del ritmo.
  • – Sensibilizar afectiva y emocionalmente a través de los valores estéticos de la música.
  • – Desarrollar capacidades del intelecto como la imaginación, la memoria, la atención, la comprensión, de conceptos, la concentración o la agilidad mental.

Esto es pues, una fuente de la que nutrirse de la mejor manera posible. Las posibilidades son casi infinitas… Y tan sólo limitadas a la imaginación. 😉

Enlaces relacionados de hoy:

Musicoterapia en Wikipedia

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Kheldar

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