Principios del Juego Fluido 6: Zanshin

Una vez mas retomamos la serie de los Principios del Juego Fluido. Hoy tocamos el concepto de Zanshin, retomando el misticismo y la filosofía oriental, con una fuerte influencia por parte de las artes marciales.

De nuevo enunciamos el principio tal cual se muestra en la Lección del Agua:

Principio 6º: Incluso en estado de reposo absoluto, el agua está siempre dispuesta para actuar. Basta cualquier causa que altere sus condiciones de equilibrio e inmediatamente se escapará por ese punto. La acción del agua es constante y permanente. Nunca está dormida.

Nos muestra la actitud que conviene adoptar en la práctica, y en la vida ordinaria, de acción en potencia dentro de la calma, superando las barreras de la inercia o la sorpresa. La vigilancia ha de ser constante y natural, y la disponibilidad inmediata.

Su aplicación: Nuevamente volvemos al tema. ¿Por qué esquematizarnos, seguir una vía rígida y poco natural para actuar en situaciones dadas? Estar SIEMPRE dispuestos a actuar, en una acción continua, constante y permanente. Y nuevamente, desde la calma y la alerta continuada en reposo. Así podremos reaccionar de una manera constante, natural e inmediatamente. Y no nos quedaremos dormidos en los laureles viendo situaciones escaparse por habernos quedado bloqueados.

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Y aquí es donde entra el concepto de Zanshin, del cual daré una definición ahora.

Zanshin es la “mente restante“, después de eliminar de nuestra conciencia el ego y la culpabilidad, así como otras ideas perniciosas, que deja tan sólo a una persona de mente clara y enfocada en lo que ocurre. Este concepto es de amplio uso en el mundo de las artes marciales, y suele hacer referencia a dos cosas:

  • Vigilancia y alerta desde el reposo y el estado relajado.
  • Postura en la que el cuerpo queda tras la ejecución técnica.

En ambos casos, podría decirse que es un estado de antes y después de que los hechos ocurran. Sin embargo, también debe mantenerse durante la acción en curso. Supongamos que una persona nos está atacando con una botella y nosotros rápidamente respondemos desviando la botella, golpeando al contrincante y ejecutando una técnica. Aquí se han mostrado los dos usos del concepto de una sola vez.

  • El estado de alerta en la calma nos ha permitido reaccionar por inercia y con eficacia. Esto ha sido posible por nuestro estado mental adecuado.
  • Tras terminar la ejecución, permanecemos en una distancia prudencial, mantenemos la guardia y no desviamos la atención de lo que nos rodea, en actitud previsora de lo que está ocurriendo.
Zanshin durante un ejercicio de aiki-ken, foto tomada de http://www.fej.ch

Es por esto que hay quien habla de Zanshin como “espíritu alerta“. Hay tres tipos diferentes de Zanshin, uno neutro, uno positivo y uno negativo.

Por las definiciones que yo mismo conozco de ellos y he podido encontrar, podemos hablar de ellos de la siguiente manera, y definirlos un poco sobre la marcha.

Zanshin negativo: Este se encuentra de manera natural. A menudo, está muy desarrollado en algunos individuos y esto les otorga una rara percepción de las situaciones. Especialmente de las de peligro. Esto, sería equivalente a la percepción de los animales salvajes, del hombre primitivo, o de un ser acosado por depredación. Evidentemente negativo, se centra en el temor de perder las posesiones o la personalidad individual con los atributos transitorios que esta incluye… Podría calificarse de una especie de “egoísmo”.

Corresponde más a un estado natural que a una capacidad desarrollada con entrenamiento y voluntad. Es de naturaleza incontrolada, lo cual hace que sus efectos puedan ser tanto beneficiosos como perjudiciales. A menudo implica una hiperestimulación del Seika Tanden (el centro energético del cuerpo), con las alteraciones y explosiones emocionales que ello implica también. Esto se nota especialmente en cambios de emociones extremos, explosiones de ira y rabia, o la falta de moral y ánimo en un individuo, independientemente de su práctica y experiencia. Esto se debe a una hipersensibilización de la zona, promovida por centrarse (generalmente hablando) los pensamientos sobre el “yo individual“.  Muchos tipos de enfermedades están relacionadas directamente con este factor de desequilibrio.

Zanshin neutro: En este caso, se trata de la disponibilidad aludida más arriba para responder a un estímulo exterior, y no de un instinto natural incontrolado e influenciable desde el exterior.  Es el que aparece por ejemplo en artistas marciales entrenados o de practicantes de meditación. Tras la práctica acumulada el sujeto halló su centro del Hara, y se halla firmemente asentado en él, en toda situación que le acontece. Es un punto de estabilidad que, a través del control respiratorio, genera una calma progresiva de la mente y de ahí aparece la capacidad de la serena espera. De este tipo de Zanshin derivan los estados mentales tan deseables que los maestros han dado en llamar Mizu no Kokoro (corazón -para algunos espíritu- como el agua, ya visto en estos escritos) y Tsuki-no-kokoro (corazón/espíritu como la luna), que hace referencia a un estado de claridad alcanzado por la necesidad de mantener una vigilancia de todo lo que rodea o concierne al cuerpo, pero sin por ello estar alarmados o nerviosos. Nuevamente, conciencia y alerta desde la calma. La radiante luna del cielo despejado envía su luz a la tierra, iluminando ámpliamente los alrededores.

Es de todo punto el estado medio más deseable para cualquier persona, especialmente Budokas, pues en él se encuentra la calma en la acción y la estabilidad en medio del maremágnum cotidiano. La meditación Zen es una ayuda extremadamente valiosa para su desarrollo, así como la práctica del Budo en la soledad. Este segundo Zanshin, sin embargo, es todavía susceptible de alteraciones y no es difícil caer en el estado anterior si el entrenamiento se detiene o la meditación no es correctamente dirigida. Desarrollar este estado es tan sencillo como aprender a meditar correctamente, o bien conocer y saber aplicar las técnicas de combate con sable japonesas sin protecciones de ninguna clase. Esto obliga, dados los factores de un sable de práctica (usualmente de madera, llamados Bokken), a estar absolutamente concentrados y presentes en cada instante, lo cual es una enseñanza típica del Zen. Aceleramos así un proceso que toma bastantes años habitualmente.

Zanshin positivo: Este tercero, el más elevado de los tipos de Zanshin, es un estado considerablemente alto en la práctica. Muy notable por el hecho de que es el que todos deberíamos tratar de conseguir. Esto se debe a sus propiedades, puesto que se trata de una poderosa emanación de nuestra energía que envuelve lo que nos rodea, e inhibe o neutraliza las intenciones hostiles o agresivas. O-sensei Morihei Ueshiba insistió firmemente en este estado. Afirmaba que sólo entonces puede fluir el Ki y alcanzarse el verdadero poder del Kiai (término que deriva de Ki y Ai, contracción de Awasu que significa unir, significando una afirmación del espíritu, y no “espíritu unido”). Puede consultarse información sobre el Kiai con una búsqueda en google. De este estado es del cual deriva la percepción sobrenatural de una agresión o la intuición agudizada que son tan famosos en leyendas de las artes marciales y en Japón.

Imágen tomada del artículo “Mushin & Zanshin”, de http://www.aikidoaustralia.com

Tras la explicación de los tres tipos principales de Zanshin, señalar que para promover el desarrollo y aprender a controlar este estado, es necesario dominar los ejercicios o técnicas respiratorias (kokyu nage en el Aikido hace referencia a proyecciones (nage) usando la respiración (kokyu) del mismo modo que kokyu-ho (tanto dentro como fuera del Aikido) hace referencia a los ejercicios o técnicas de respiración). Hablaré de esta clase de ejercicios en otros artículos, probablemente pronto.

Entrenar la mente y el cuerpo para responder a estas situaciones, en especial cuando sientes que te bloqueas o te trabas en cualquier trato que tengas con otras personas (y no necesariamente amenazante, sino por ejemplo en la dinámica social en medio de una interacción cualquiera), es lo que nos ayuda a poder alcanzar el Zanshin.

Algunos maestros recomiendan llevar este entrenamiento al nivel de las épocas anteriores: al límite mismo de la resistencia y de la realidad. Esto era debido a razones puramente de supervivencia. Su consejo: dar media vuelta hacia el interior y conocerlo sin perder de vista el exterior, vivir la vida plena e intensamente. Vivir el instante.

De aquí deriva pues en unos artículos que os debo, queridos lectores. Ejercicios de respiración, en especial. Si se os ocurre alguno más, dejadlo en los comentarios, o comentarme por el mail de contacto, o personalmente si lo deseáis aquellos que tenéis mi mail o me conocen en persona.

Bienvenidos al Camino

Kheldar

Un comentario en “Principios del Juego Fluido 6: Zanshin

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