Un pequeño trozo de mundo en un relato

Hay momentos en los que una sola mirada, una sonrisa, un gesto, un simple ladeo o giro del cuerpo o de la cabeza… Harían que todo tu mundo, todo aquello que crees, se derrumbe. Sin previo aviso, sin posibilidad de anticiparse.

Y no acaba ahí la cosa, porque el siguiente gesto lo reconstruye todo pero ya nada es igual. Tal vez notas que te falta algo, tal vez hay algo que antes no estaba… Algo es diferente en ti. Y no eres capaz de darte cuenta de qué.

Imagina por un momento que uno de esos gestos te cambia la vida… Imagina, que no eres tú quien lo hace, sino que ves a una persona hacerlo, y hasta ese momento no te habías dado cuenta de nada. No sabías nada de lo que te hace sentir. Ahora lo tienes a flor de piel.

Vamos a afinar más la puntería. Esta persona, él o ella… No sabes por qué, pero lleva tiempo en tu vida y a pesar de que ya habéis tenido algunos roces y algún momento a solas, hasta ese momento para ti no había sido tan importante… No pensabas que pudiera serlo.

Un paso más lejos: te gusta, le gustas, pero no basta. No es suficiente. ¿Qué cosa puede impedir que aún con esas, la historia no funcione? Escoge tu favorita… Puedes elegir entre que le guste más otra persona, que no le gustes en el aspecto que necesita, o bien que ya no pueda gustarle nadie por heridas abiertas del pasado. Hoy escoges tú la salida. Yo no soy muy amigo de hacer simulacros.

Y me preguntarás, sin duda como te preguntas tú, por qué no ofrezco la solución bonita, el “ahora no puede ser, pero tal vez más adelante…“, o cualquier otra… Bueno, hoy quería dar una lección esencial… Y es que no es posible funcionar con cualquiera.

Pero hay veces que simplemente quieres que una persona sea feliz. No te importa el medio por el que lo sea, si es a tu lado, al de otra persona o por su cuenta. Las mujeres saben esto mejor que nosotros los hombres, son más desprendidas y perceptivas. Y a veces les duele un mundo, les parte el alma y les cuesta mucho pero son capaces de aceptarlo.

Muchos de nosotros no seríamos capaces de hacer lo mismo. Yo no me voy a incluir en este colectivo, pero lo habría hecho si no hubiera descubierto ya que soy capaz… Aunque me haya costado la vida hacerlo. Si bien, cada sacrificio trajo su recompensa.

Cuando quieres a alguien de verdad, de la forma más pura, no te importa para nada lo que haya entre vosotros dos, si es amor filial, fraternal, o pasional. Solamente quieres que esa persona esté en tu vida y siga trayendo a ella lo que te aporta… ¿O me equivoco?

Tal vez te cueste un mundo aceptarlo, tal vez por dentro te sigas diciendo que te gustaría que fuese algo más, que salieran de otro modo las cosas. Pero me remito a lo de antes: no hay solución bonita porque no se puede tenerlo todo. Ahora bien… El tiempo hace que cambie todo, si quieres verlo de esa manera… Depende sólo de ti.

Feliz fin de semana.

Kheldar

5 comentarios en “Un pequeño trozo de mundo en un relato

  1. Sergio, no dejes nunca de escribir éste blog, es fantástico, eres una persona fantástica. Gracias, gracias de verdad por hacer éste pedazo de regalo a todo el que quiera aprovecharlo, gracias.

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