Un paso en una dirección son dos pasos lejos de otra

Para la entrada de hoy escojo un refrán como título… Y quería desarrollar un poquito un tema que venimos tratando dentro del foro. Se propuso a caballo entre los temas en los que se habla de imitar y de usar “abridores”.

La mayoría sabe que para mí eso de “abrir” es una cosa yerma y estéril, y que nunca he pensado que ir tras las faldas de cualquier chica mona que te llame la atención sea “seducir”… A pesar de que la tendencia del resto a pensar que sí lo es, existe…

Por eso la línea del texto de hoy. Un paso en dirección a las ideas de otros, son dos pasos lejos de formar tus propias ideas. Sumemos más.

Como se ha contado por ahí recientemente, y en concreto como bien señalaban en el pasado artículo de B. Vilaseca; se sufre una sobreabundancia de maestros y gurús que en definitiva te aportan todos el mismo refrito de ideas o en la misma línea.

Ayer mismo, hablando con una persona sobre la opinión que le merece mi blog, le dije: si las personas tuvieran las pelotas para buscarse las cosquillas por sí mismos y formarse sus propias ideas al respecto, ni mi blog ni ningún otro tendrían razón de ser. Esto es, con todo el mundo autogestionando su aprendizaje y desarrollo personal.

Una línea un poco utópica ya que, como bien sabemos, la tendencia a dejar o pretender que otros se ocupen de nuestros problemas y los resuelvan por nosotros (nominada como paternalismo) es un hecho recurrente en las vidas humanas.

Un paso en dirección al paternalismo te aleja dos de la autogestión.

Llegados a este punto, habrá quien piense que condeno por un lado la intención de ayudar de unos y la necesidad de ser ayudados de otros. Y en cierta medida, lo que condeno es a quien no se da cuenta de que en definitiva…

Todo aquello que hagas antes que explorar en tu interior y darte cuenta de cómo te sientes, cómo piensas, qué crees; y por qué piensas, sientes y crees así en vez de otra forma… Es una suerte de autodesprecio mayúsculo. A pesar de que el recurrir a fuentes externas sea un intento de autoayudarte, de aportarte algo que piensas que no tienes.

Mención aparte de esto merece el hecho de que haya personas que se permitan el lujo de aconsejar con palabras vacías, repetidas una y otra vez en un contínuo sinsentido que pretende narcotizar las mentes de los públicos que lo reciben y aportarles algo que bajo opinión de todo “consejero” de esa “rama”; nadie salvo ellos tiene, ni puede darle.

Me causa bastante hilaridad el hecho de que en ocasiones, paseas por ahí observando respuestas de los citados “consejeros” a las cuestiones que les plantean algunas personas… Y te terminas preguntando si han leído la misma pregunta que tú. Sus respuestas están totalmente desubicadas, hacen referencia a cualquier cosa menos a lo que les han preguntado… Y suelen llevar de paso una inyección de su narcótico de turno.

Y no hace falta pensar en personas que públicamente piden que las relaciones con el sexo opuesto supongan un poco más de reto, complicaciones y emoción; y más tarde en un lugar menos público son capaces de afirmar que “como de peces está el mar lleno, si una mujer no te da lo que quieres y cuando lo quieres, pasas de ella y a por otra”.

Un paso en dirección a las pajas mentales, te aleja dos de la esencia de las mujeres y las relaciones. Y llámalo criticismo, pero demuestra lo contrario primero. Demuestra la clase de personas que se puede conocer con y sin pajas mentales por medio… La clase de relaciones que se llevan, la profundidad y trascendencia de las mismas. La continuidad del trato y el bienestar común aunque la relación “termine”.

O mejor aún… Pregúntate cuántas personas van a querer seguir en tu vida e incluso regresar a tu lado si se marcharon, si haces gala de toda esa batería de pajas mentales.

No hay nada capaz de hablar objetivamente de una diferencia medible pero las personas que realmente saben lo que quieren, encuentran enormes vacíos, lagunas y carencias en las cosas que otros ofrecen; algo que algunos “industriales” no dudarían en calificar como las críticas que le haces a una industria de la que pretendes lucrarte haciendo lo mismo en menor escala. Pero claro, esto es el pensamiento típico de la mente de vendedor.

A quien piense eso… Que se dé cuenta de una vez: la vida no es ligar, tener sexo o conocer mujeres. La vida está compuesta de miles de cosas que se traducen a dos: tu ser y tus circunstancias. Si por tu afán de conocer mujeres y follar más vas a renunciar a tu ser y a tus circunstancias, y llenar tu mente de diarreas ajenas…

Suerte vas a necesitar. Aunque consigas conocer más mujeres y follar más.

Pero claro… No debemos olvidarnos de que con conseguir lo que querías, lo demás poco te importa. Te das por satisfecho, aunque te hayas puesto un techo tan bajo.

A los industriales… Gracias por existir y darle a otros la oportunidad de que, buscando llegar más allá de lo que vosotros podéis aportar, me encuentren a mí y a mis compañeros. Y sobre todo, por ser ese ejemplo a no seguir.

A quienes llegan aquí diariamente o permanecen desde hace tiempo… Gracias por vuestra compañía, vuestras palabras, vuestras reflexiones. Gracias, sencillamente.

Por último, decir que escribir para el público y perderse a uno mismo… No es preferible.

Así que, gracias a todos aquellos que nunca me han pedido que me pierda a mí mismo.

Kheldar

PD: por supuesto y como siempre… No tomes nada de lo aquí leído como un dogma. Saca tus propias conclusiones. Investiga. Autoactualízate.

3 comentarios en “Un paso en una dirección son dos pasos lejos de otra

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