Cosas que conviene evitar si quieres tener vida sexual

El buen humor y el gamberrismo no pueden faltar en esta bitácora. A tenor de las experiencias que en mis propias carnes y por los testimonios de gente cercana a mí he llegado a conocer, nos hemos divertido bastante preparando un artículo en tono de humor pero con un tinte de seriedad bastante importante: no hagáis esto en casa.

English: Dan Savage speaking at IWU as part of...

English: Dan Savage speaking at IWU as part of Gender Issues Week. Photo by soundfromwayout (Photo credit: Wikipedia)

Cuando hablamos de sexualidad y vida sexual; a muchas personas les viene a la mente la idea de una única parte… El momento coital. Y sin embargo, la vida sexual está compuesta de matices mucho más ámplios que le dan el mejor sabor al coito cuando se produce, y que lo empobrecen en cierta medida si no están presentes.

Hay algunas cosas de las que hemos hablado ya anteriormente, que si caes en ellas… Bueno, como suelo decir a menudo; mucho tiene que cambiar la cosa para no acabar la noche con una paja.

Pero, hay cosas que no hemos mencionado y que se hacen también, aunque a mucha gente le sorprenda… Por inercia propia.

Vamos a hablar de algunas. Puedes acompañarnos si lo deseas.

  • Apuntarse a páginas de contactos y poner fotos presumiendo de polla. Es una de las cuestiones más farragosas que se puede encontrar una persona en la red. En casi todos los servicios web dedicados a esto se prohibe explícitamente que los usuarios suban fotos de ese tipo (explícitamente sexuales), pero normalmente ni se molestan en vigilar las conductas de los usuarios y censurar a los infractores.

Ahí puede pasar literalmente de todo… Pero las risas están aseguradas. Tanto si te fijas en la gente que le tira la caña al exhibicionista como en la gente que se mete con él.

  • Entrar en webs con streaming en directo de personas exhibicionistas presumiendo de “ser un seductor” y de la “existencia de métodos para ligarte a quien quieras”. No debe ser sorpresa para nadie que esto ocurra, mucho menos todavía para los que me conocen por la relación que tuve -y que algunos todavía me atribuyen- con ese mundillo de fantasmeo y manipulación… Pues ellos/as saben mejor que nadie a qué extremos llegan estos personajes.

Para mí fue bastante divertido disfrutar del show de la señorita en cuestión mientras, por otro lado, tenía un espectáculo de comedia en el chat del show.

El presunto seductor acabó baneado de la sala por los propios usuarios, por los motivos de “pesao, cansino, flipao” y similares. Ahora que me fijo, habrá gente que se pregunte qué hago en una página de ese tipo… ¿No es más que obvio? Morbo puro, me gusta observar y ver la expresión de la sexualidad. Y por supuesto, me pone burrote.

A decir verdad, incluso le debo el descubrimiento de la página a una amiga mía… Para mí fue divertido enterarme de su existencia, ya que he podido apreciar que hay gente que se atreve a salir al descansillo en pelotas con un ordenador portátil y masturbarse allí.

Pero sigamos con el humor, antes de que nos pasemos a lo picante.

  • Hacerte heridas o hacérselas a la otra persona. A pesar de que existan los sádicos y los masoquistas, y de la cierta tolerancia que tenemos al dolor en un momento de excitación… No mola nada, pero nada, que alguien saque una cuchilla y se corte o que te arranquen costras y traten de chupar la herida.

Nada especial que comentar sobre esto… Pero se me ocurre uno de los chistes de Insanity Wolf: “Apuñala a tu pareja y tendrás otro agujero por donde follártela”. ¿Grotesco, verdad? Pues esto es igual, igualito… Solo que no tan chistoso.

  • Salir y entrar constantemente del dormitorio ante un inminente encuentro sexual. A no ser que tengas una cagalera espectacular y la alternativa sea embozar la cama, el abandono del dormitorio o del lugar donde sea que estéis (y más de manera reiterada) será considerado como pitorreo.

Cualquier persona con dos dedos de frente te permite dos de tres, o bien una y no más. Y si alguien se queda después de varios de esos desplantes, no es que le importes mucho; es que es más bien gilipollas y no se respeta.

Aceptemos que existen la inseguridad y los nervios, pero son una cosa muy diferente a eso de salir y entrar a intervalos. Y más si lo que vas a intentar es un trío y quienes salen constantemente son las dos personas que te acompañan en esa aventurilla.

Efectivamente, eso me pasó a mí. Y me largué con la faena a medias.

  • Ser incapaz de excitarte si no ves porno. Al punto de invitar a las personas que vayan a tener encuentros contigo a ver porno juntos y tener un gatillazo si no has puesto la peliculita (porque a la otra persona no le guste o no le apetezca verla).

No hay que saber de física cuántica para darse cuenta de que tienes a tu mismo lado a una persona que presumiblemente estaría dispuesta a todo.

Y si me dices que no te excitas con la persona que tienes al lado porque no puedes ver a una a quien nunca tendrás cerca ni mucho menos te podrás acostar con ella… Comprenderás que la persona en cuestión se marche y te deje a dos velas.

  • Llevar a alguien a tu casa y quedarte en el garaje porque están tus padres. Ya que te molestas en ir con una persona a alguna parte, queda mejor el asunto de irse a una pensión que el de llevarte a alguien a tu casa y no pasar del garaje…

Y si ya por lo extraño de la situación terminas teniendo un gatillazo, imagínate.

El colmo de los colmos. Bastante más que eso, en realidad. Una situación descojonante como hay pocas, teniendo en cuenta que por intentar que no te pillen tus padres haciendo guarrerías obtienes el mejor remedio para ese y otros menesteres: el nitrato de meterlo.

  • Sobreestimarse en momentos de dificultad para tener una erección. Para que entendamos a lo que me refiero por esto… Del tipo querer probar el sexo anal siendo totalmente incapaz de lograr mantener la erección para hacerlo por donde suele ser más normal (oral y vaginal, para gente hetero).

Parece que nos tienen vendido que el dar por culo es gloria bendita y panacea para todos los problemas de excitación. Pero realmente, salvo que la otra persona tenga el culo como un bostezo, la única diferencia que notas es la estrechez…

Y esa extraña acumulación de una mezcla entre lubricación y materia fecal que cierto señor ha bautizado con el apellido de un senador americano anti-homosexual que ahora no recuerdo (pero quien conozca a Dan Savage -el bautista- tal vez lo recuerde).

  • Tener sexo bajo los efectos del alcohol y sustancias que alteren el funcionamiento del organismo. Esto es por una sencilla razón: puede ser perjudicial para ti o para tu acompañante en la experiencia.

Si nos ponemos en lo peor, lo que puede ocurrir es algo así, en palabras del monologuista Don Mauro (sobre una amiga suya con la que se acuesta): “Mauro, o farlopa o te la chupo, pero las dos cosas no porque te la arranco de un mordisco”.

También es posible que pierdas el control de tu cuerpo, y créeme que a nadie le gusta ver amanecer un tordo en su cama (por decir algo, que también se puede vomitar). En los casos más amables, puede que sencillamente pierdas la consciencia durante el encuentro. En tal caso, mejor que finjas haberte quedado sopa.

  • Tener lo que tengas entre las piernas, pero no saber usarlo y hacer que sientan con ello por grande o pequeño que pueda ser. Da lo mismo si tienes una anaconda o la falange distal del meñique entre tus piernas… Que si no te sienten, por mucho que te motives, tu pene es del tipo SSPM (solo sirve pa’ mear).

La anatomía genital de hombres y mujeres facilita una curiosa situación. Un cierto dicho en España es el de “os quiero ver rectos como una polla”… Y hay gente que tiende a torcerse. Esto es porque no hay ni una sola que sea recta, o más bien tan pocas que es raro ver una que lo sea. A pesar de los muchos aparatos para enderezar el pene.

Pero por suerte, la anatomía de una vagina ofrece multitud de zonas donde el estímulo de tu boca, tus dedos o tu lagartija pueden estimular físicamente lo suficiente a la otra persona. De hecho, incluso obviando la zona vaginal puedes proporcionar orgasmos a la señorita que te acompaña… Aunque para eso también hay que saber

Y esto, mi querido semental, permite que aunque la tengas torcida o pequeñita… Todavía puedas disfrutar de una vida sexual plena y satisfactoria.

Siempre que te preocupes de ser capaz de hacer sentir, por el lado físico y por el emocional… Todo lo que seas capaz en ambos sentidos.

Esto es todo por hoy… Reflexionad.

Abrazos,

Kheldar

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