Antes de que comencemos a enumerar obras y a hablar de sus delicias, me gustaría ponerte en comunión conmigo. Lo haré del modo más sencillo que conozco: contándote por qué escribo esto.

En el momento presente (es decir, mientras tecleo) cuento con 23 años de vida. Durante 11 de ellos, los últimos once años de hecho, me han asaltado constantemente con recomendaciones de libros muy sesudos y “perfectamente fundamentados”, “científicamente probados”, “superventas en XXXX” y similares. ¿Los temas? De todo tipo.

Dietas, planes de ejercicio físico, finanzas personales, viajes, autoestima, comunicación, seducción, administración personal (del tiempo, del trabajo, de cualquier cosa), cuidar mejor tu casa, buscar la autosuficiencia del consumo…

Y sin embargo, no han conectado conmigo tan bien como otros libros.

Por supuesto que me gusta leer las ideas de otras personas, y más si no intentan convencerme como sea de ellas. Me encanta cuando un autor se respeta y me respeta a mí. Cuando sabe que su idea es tan buena que puede permitirse exponerla y confía en que nosotros la valoremos, sin tener que bombardearnos con ella.

Pero eso cuesta conseguirlo. Hay mucho ruido.

Ahora, una historia paralela pero relacionada (perdona si te cansan las digresiones, pero es necesario para que todo esto cobre sentido al completo).

Durante estos últimos once años, he participado en múltiples y muy variadas comunidades en internet. Algunas dedicadas a las aficiones literarias, otras a expresar y mejorar tus talentos, y otras que tenían que ver con mejora personal y social.

En estas últimas existía (y existe todavía) la costumbre de “reportar”. Es decir, que una persona anónima se pondrá a contar delante de otros tantos anónimos lo que hizo en un momento dado y lo que cree que consiguió y aprendió al hacerlo… Cosa que por un lado se convirtió en un asunto de palmaditas en la espalda, y por otro en un foco de envidia y desprecio.

En esa clase de comunidades, era muy común ver a personas que intentaban todos emular una rutina o una serie de actos cortados por un mismo patrón. Y como tal te lo explicaban. Con su propia jerga, cual si de una disciplina científica se tratase. Por abreviar y para entendernos mejor entre nosotros, decían… Como si pudiese haber algún consenso en esto.

El principal de los problemas que había, era que estos compañeros no aceptaban lo mutables e impredecibles que son las reacciones humanas. Que no existe cosa A que le digas a la persona X y te consiga siempre la respuesta B. Que no a todo el mundo le atraen las mismas cosas, y que por mucho que intentes parecer algo cantas a la legua si no lo eres.

Peor todavía: se daba el caso de gente que creía estar poniendo todo de su parte para ser una persona elegante y encantadora, y en realidad eran capullos arrogantes e intratables. ¿Divertido? Debo admitir que sí.

Tratar de controlar lo incontrolable tiene su gracia, si lo miras bien.

Sucede que entonces, cuando alguien contaba una historia, siempre había dos o tres personas dispuestas a destriparla y a “demostrar que era falsa o exagerada”. Cosa que me hacía bastante gracia, porque a las suyas había que darles crédito absoluto.

¿La razón? Estar siguiendo unos pasos pautados a rajatabla… O no seguirlos.

Cuanto más se ajustase tu historia al molde de lo que esperaban, más crédito te daban.

Cuanto más se ajustasen a la vida real, más rechazo provocaban los reportes.

Teniendo en cuenta ambas cosas, bastante antes de desligarme de esa clase de comunidades hice dos cosas bien sencillas: no escribir ningún reporte, y no recomendar libros sesudos.

Es más, estas dos acciones tenían una segunda parte…

No escribía reportes, pero nunca me he negado a dar ejemplos personales a quien se molesta en conocerme… O lo vivimos juntos directamente, rollo “vivir para ver”.

No recomendaba libros sesudos, pero empecé a recomendar libros de ficción.

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Ya hemos llegado donde quería.

Ahora, si no has ido saltando de línea en línea sin leer esos retazos de mi pasado, te puedo explicar por qué recomiendo libros de ficción desde siempre.

  1. Hagas lo que hagas, siempre habrá quien no te dé crédito. El mero hecho de que sea una ficción ya evita que el lector decida oponerse a lo que cuentas, dado que lo acepta como lo que es: una creación tuya. Te salvas así de que no seguir una convención de estilo haga que no te lean (ya que en las obras de ficción se alienta a encontrar tu propia voz).
  2. Puedes defender lo que te apetezca, siempre que tenga coherencia y encaje dentro de tu historia. Algo en lo que coinciden todos los autores de ficción es en que crear su propio universo les permite transmitir los valores que desean sin caer en un texto moralizante.
  3. Una buena novela es más viral que cualquier vídeo de gatitos. Aprender cualquier cosa es más fácil cuando el medio por el que te la transmiten te cala, se propaga en tu mente, lo recuerdas en momentos insospechados, hace que te identifiques y te posiciones… En fin, cuando te engancha de veras.

Esas son mis tres razones principales para tal preferencia.

Que leo muchísimo más que demasiado se nota en mi forma de expresarme. Ya he comentado en escritos anteriores que hubo profesores que se creían que copiaba en los exámenes por mi forma de redactar las respuestas. Simple y llanamente, porque “quedaban de libro”.

Es irónico que ahora se premie exactamente eso (mejor dicho, que se premie aprenderte de memorieta el texto y reproducirlo tal cual) dándote la nota más alta… Pero bueno, el texto va de otra cosa. No me desviaré por el asco que me da que se fomente la falta de razonamiento.

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He prometido más de cien libros de ficción que estoy seguro de que te van a inspirar a hacer grandes cosas con tu vida. Como mínimo, te ayudarán a resolver tus problemas personales, a encontrar mejores formas de expresarte y a moverte por el mundo y por la vida de una forma más consciente. Son una base, un sustrato y una semilla.

Tú eres el campo donde se van a sembrar todas estas cosas… Y seguro que das buen fruto.

 Comencemos.

Sagas de ficción que jamás te dejarán indiferente

Permíteme comenzar por la que más me ha cautivado, y a la que le debemos mi nick en la red.

  • Las Crónicas de Belgarath, de David Eddings. Además de estos cinco libros, existe una saga de continuación: Las Crónicas de Mallorea. Suman 10 tomos en total.

David Eddings es famoso por crear mundos con estereotipos raciales que definen las costumbres, relaciones y estilos de vida de los personajes en sus obras. En esta saga, por ejemplo, tenemos entre otros a los alorns (de clara inspiración vikinga y normanda), los algarios (que recuerdan profundamente a un híbrido entre las tribus nómadas de los hunos y los indígenas norteamericanos), los sendarios (que por su afán de practicidad cualquiera consideraría una ensalada de asiáticos con británicos) y los angaraks (quienes recuerdan a los pueblos islámicos e hindúes). Por este motivo, hay quien ha llegado a tacharle de racista… A pesar de que abundan las parejas interraciales y los individuos que rompen los estereotipos en su obra.

Las etnias de esta historia (y de casi todas las historias de Eddings, como las sagas del Elenium y el Tamuli; que también recomiendo y no pasan de seis libros) quedan conformadas por su afiliación con una deidad en particular. Sin embargo, su creación según fuentes pasaba por la confección de un mapa ficticio. Una vez listo, creaba las divisiones y a los pobladores; a quienes dotaba de un par de rasgos notorios muy marcados.

¿Por qué significa algo para mí?

Aparte de que aquí conocí al Príncipe Kheldar de Drasnia (famoso espía, ladrón, acróbata, contrabandista y comerciante) y su historia; está el sistema de magia de esta ficción. La Voluntad y la Palabra es el lema, así como el sistema de los hechiceros, que además son discípulos de cierto dios en este universo ficticio. Curiosa analogía, ¿verdad?

No es el único sistema mágico que aparece: también hay chamanes, alquimistas, necromantes, adivinos y zahoríes, entre otros. Todos ellos relacionados con imponer la voluntad sobre algo.

La historia que se cuenta es la de una confrontación entre dos Necesidades que surgieron cuando el mundo se desvió de su curso previsto, como un intento por corregirse a sí mismo. Una estrella que explota a destiempo en cierto lugar provoca que todo se salga de su sitio. Y a partir de ahí, se crean dos conciencias para cada posibilidad que representa a las Necesidades; que se enfrentan para cumplir su propósito. Para ello, no dudan en servirse incluso de los mismos dioses.

Esto es todo lo que puedo contar sin desvelar la trama. ¿Te animas a leer?

Si lo has hecho ya, cuéntame tu impresión en los comentarios.

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  • La Rueda del Tiempo, de Robert Jordan (terminada con ayuda de Brandon Sanderson tras la muerte prematura de Robert). Según la edición suman entre 15 y 21 tomos.

El modo en el que yo contaría esto es demasiado lioso, así que voy a citar a la Wikipedia a partir de este punto. Esta es la trama previa al comienzo de la historia en sí:

Argumento de La Rueda del Tiempo en Wikipedia.

La saga que he leído al menos una vez al año incluso ahora en la universidad… Que me ha durado a mí, lector voraz donde los haya, cursos enteros leyendo (entre ocho y diez meses, a razón de no menos de cinco horas de lectura).

Son tantas y tan curiosas las maravillas que puedo contar sobre esta saga, que me aturullo intentando escoger unas pocas… Así que me quedo con la más representativa: Mat Cauthon. Este personaje es, para mí, la maravilla más grande de esta historia.

Una persona que, aunque se niega a sí misma y trata de escapar del tedio y de su destino (“yo no soy un jodido héroe”, como suele decir) no duda en cumplir con su deber ni en hacer lo que es justo. Es el Jugador, el Hijo de las Batallas, y unas cuantas cosas más dentro de las Profecías.

Un muchacho jovial, travieso y desenfadado. Hijo de un granjero que se dedica al comercio equino, con un desprecio notable por los nobles y habilidoso con la vara de combate (al punto de vencer desde el comienzo de la saga a dos maestros espadachines que peleaban juntos contra él).

Su filosofía de vida se resume en tranquilidad y comodidad. Y en cuanto al amor… Hay un pensamiento suyo que me caló demasiado hondo:

“Las mujeres se alegraban cuando entraba en sus vidas, y no era jactancia. Las mujeres le sonreían, incluso cuando las dejaba; le sonreían como diciendo que sería bien recibido si volvía. Eso era todo lo que siempre quiso realmente de las mujeres: una sonrisa, un baile, un beso, y que le recordaran con cariño.” (Cielo en Llamas, p.257)

Si no has leído esta saga… No te gusta realmente la fantasía épica.

Deja Juego de Tronos y ponte con La Rueda del Tiempo. Y si ya lo hiciste, cuéntame tu impresión. 🙂

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  • La Saga de Drizzt Do’Urden, de R. A. Salvatore. Una saga compuesta por más de treinta tomos, que yo sepa. No los tengo todos (me faltan tres que han sido publicados desde septiembre de 2014).

En este magnífico relato encontramos miles de valores y cualidades heróicas.

Es narrado desde la perspectiva de Drizzt, uno de los pocos elfos oscuros que no son malignos ni sienten ganas de serlo, y su búsqueda de un lugar en el mundo donde ser aceptado por sus acciones y creencias, no por su procedencia. En ocasiones también se narran las perspectivas de otros personajes prominentes, como Bruenor el enano, el bárbaro Wulfgar, la hija adoptiva humana de Bruenor, Catti-Brie; e incluso algunos de los enemigos de éstos.

Enfatiza el compañerismo, el bien altruista, la autenticidad, el respeto mutuo, el éxito como resultado del esfuerzo y el amor por aquello que se hace… Un montón de cosas.

¿Te animas a leerla, o a contarme lo que sentiste si ya lo has hecho?

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Como este texto empieza a hacerse más que largo, voy a dejar de explicar en detalle las sagas para permitirte que las descubras y que me sorprendas tú con tus impresiones.

Si te has fijado en la foto de la imagen destacada… Lo que se aprecia es una balda de la estantería de mi cuarto, algo castigada por el peso de todos los libros que lleva encima. Bastantes de ellos los conseguí con una colección de Planeta DeAgostini que se ha hecho bastante famosa entre los aficionados al fantasy que vivimos en España.

Y aunque no lo parezca, detrás de los que se ven hay otra fila entera de libros. Cosa de 60 o más por balda en las de fantasy. Las de filosofía, pedagogía, psicología y coaching tienen más (porque al ser tan estrechitos caben más, mire usted).

Más recomendaciones:

  • El Señor del Tiempo, de Louise Cooper. Son tres libros, pero tiene una saga precuela y una saga secuela, ambas con tres libros cada una. La batalla entre el Orden y el Caos, así como miles de alusiones a los valores, a las pasiones y a las decisiones correctas.Tarod es un muchacho sencillo que un día, jugando a ser hechiceros, desata sin querer un pulso mágico con el que mata a su primo. Después, una tormenta mágica le arrastra a la Península de la Estrella, donde se une a los Iniciados (una hermandad de hechiceros dedicada a los dioses del Orden) y alcanza en pocos años el rango más alto; e incluso se llega a decir que si existiesen rangos superiores al séptimo, sería el único en ellos. Es a partir de este momento que se precipitan todos los acontecimientos de la historia.
  • El Ciclo de la Puerta de la Muerte, de Margaret Weis y Tracy Hickman. Siete libros ambientados en la resolución de una disputa entre dos razas con poderes semidivinos. Una de las facciones se cargó el mundo con tal de no entregárselo a la otra, y para colmo aprovechó para encarcelarlos en un Laberinto que curiosamente tenía conciencia propia. La de un hijo de la gran puta, pues percibió el miedo y el odio en la magia que usaron para crearlo; y en vez de servirles de “correccional” se volvió contra ellos e intentó destruirlos por todos los medios a su alcance (muy sádicos, por cierto).La historia comienza cuando los Patryn, la raza encarcelada en el Laberinto, consiguen salir del mismo y llegar al Nexo entre los mundos que fueron creados a partir del Mundo Primigenio (nuestra Tierra tras una hecatombe nuclear que despertó los poderes mágicos latentes en la raza humana y otras que mutaron, o que aprovecharon para mostrarse entonces). Xar, el primer Patryn en escapar del Laberinto y por tanto líder de los que lo lograron, envía a Haplo a explorar los mundos creados por sus enemigos los Sartán. Y hasta aquí puedo contar.

    De ellos también puedo recomendar La Rosa del Profeta (3 tomos), La Espada de Joram (4 tomos) y algunas de Hickman con su esposa; como Los Cánticos de Bronce (3 tomos) y La Gema Soberana (3 tomos)… Sin olvidarnos de su participación en las historias de la DragonLance, en no menos de 19 de sus casi 200 tomos.

  • Myst, una saga mítica en el género fantasy que incluso tuvo un videojuego. Cuenta con tres tomos, y los escribieron los creadores del mismo, Robyn y Rand Miller. En ellos se nos cuenta la historia de Atrus, un explorador que tiene la capacidad de escribir libros que sirven de enlace con otros mundos… Literalmente.Al entrar en contacto con uno de esos libros, viajas al mundo que representa. Es por esto que la civilización a la que pertenece, los D’ni, sufren un colapso moral y posteriormente desaparecen a raíz de unas plagas. Parte de ellos se consideraban creadores de mundos, mientras que otro sector consideraba que únicamente eran creadores de vínculos entre los mundos ya existentes en una marea de posibilidades infinitas.

    En estos momentos, una adaptación del segundo tomo (El Libro de Ti’ana) está siendo llevada al cine; por ser cronológicamente anterior al primero y narrar el declive de los D’ni, además de dar trasfondo a uno de los personajes principales.

  • El Tapiz de Fionavar, de Guy Gavriel Kay… Y prácticamente todo lo que ha escrito. Esta saga son tres tomos, pero tiene once libros más. Uno de ellos está relacionado con algunos personajes del Tapiz.Cinco estudiantes de Toronto son llevados por el mago Laman Manto de Plata a Fionavar, el primero de los mundos creados por el Tejedor, bajo la excusa de ser los representantes del nuestro en la conmemoración del rey Ailell dan Art, soberano de Brennin, el Reino del Verano. Al ser el primero de los mundos, todo lo que sucede en el mismo tiene su eco en los demás… Cuestión que es importante, puesto que en el mismo consiguió entrar Maugrim, una deidad maligna que no originaba del Tapiz y que por tanto era inmortal, pues no estaba ligado al mismo en modo alguno.

    El viaje de los terrícolas a Fionavar tiene dos imprevistos: uno de sus compañeros desaparece durante la travesía y va a parar a las llanuras, donde se hace amigo de las tribus nómadas; y Maugrim (hasta entonces encarcelado bajo una montaña) consigue escapar. Un mundo donde los dioses, sus hijos semidivinos y los héroes de nuestro mundo y muchos otros están vivos y muy presentes. Una historia que enfatiza el libre albedrío, el sacrificio, el perdón y el precio del poder como temas centrales.

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Casi mil palabras después, todavía no he terminado este texto. Por supuesto que te pienso recomendar (junto con todas sus obras) a Brent Weeks, Patrick Rothfuss, Andrzej Sapkowski, Stephen Lawhead, Tad Williams, Morgan Rhodes, Trudi Canavan, Joseph Delaney

Y muchos más que ya mencionaré por otros medios.

Si tú te sientes con ganas de recomendarme alguna saga o libros en particular, y de contarme lo que has descubierto en ellos… Que sepas que me muerdo las uñas por la impaciencia.

Espero que compartir contigo una de mis aficiones más adictivas y exageradas te sirva para encontrar inspiración y diversión a partes iguales.

Además, si has escrito algo que consideras que vale la pena leer… Déjame el recado y te contaré lo que me despierta tu obra. 😉

¡No pierdas ocasión de dejar tu huella!

Sergio Melich (Kheldar)Autor: Sergio Melich (Kheldar)
Pedagogo al 50% y subiendo, comunicador y mentor por vocación (y pronto, más). Autor de las webs La Vida es Fluir & Play it Sexy!, Aventurero y Heartist (persona comprometida a vivir, crear y obrar con cabeza, corazón y conciencia). Escribo sobre el Buen Vivir: autoaprendizaje, estilo de vida, habilidades sociales, relaciones y más.

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