Lo que aprendí tras muchos eventos para poder seguir disfrutándolos

Como todos los que nos ganamos la vida con esto del interné, me veo en la necesidad de acudir a eventos por todas partes. Y eso que no es algo que hiciera en principio.

De hecho, apenas he empezado a tomármelo en serio este año. ¡Habré ido a un evento cada semana como mínimo! Y en la mayoría lo pasamos tan bien que nos olvidamos de hacer fotos.

Pero no siempre fue, es ni será así. No todo el mundo sabe crear eventos alucinantes.

Antes me invitaban a tertulias, a talleres y a cosas así, e iba porque los montaba gente que conozco y en quienes confío… Y aún entonces pasaba ratos de apuro.

Me aburría. Me dejaban de aportar. No podía cuestionarles sin herir sus egos. No podía demandar valor sin que trataran de ponerme en mi sitio.

Pasa si quieres que te cuente cómo resolví este atolladero.

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Creciendo mediante el Poder del Grupo

No hace mucho de la época donde no había tanto afán con el aprendizaje virtual. No había tanto tutorial, tanto “hazlo tú mismo”, tanto Juan Palomo suelto y tanto experto de fin de semana.

Claro está… Estoy hablando de una época donde los que estábamos en internet, los que formábamos foros y grupos explorando nuestros intereses y nuestras áreas de experiencia, éramos los frikis. Los raros del barrio. Los habitantes del sótano, como nos llamaban a veces.

Antes no se concebía que una persona pudiera pasar horas enganchada a la red intercambiando historias, anécdotas y aprendizajes… Buscando una conexión y un crecimiento.

Antes, los que lo hacíamos nos limitábamos a vivirlo.

Ahora, se está convirtiendo en un negocio viable para muchos. Y a otros, hay que abrirles los ojos al hecho de que su negocio se ha convertido en uno de estos grupos de frikis de los que tanto se habló en su día, pero que hoy tiene otro nombre: Comunidades de Aprendizaje.

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Del acoso a la Autenticidad (o de por qué nunca vas a sentirte a gusto entre personas que se autoengañan cuando tú quieres claridad para tu vida)

Una de las estrategias que muchas personas tienden a utilizar es la de copiar -”modelar”- las maneras de otras, con la falsa creencia de que esto les ayudará en su camino de autodescubrimiento y en su búsqueda del éxito.

Pero esto en realidad es muy peligroso, porque se produce una desconexión contigo mismo. Si lo hiciste, recordarás que empezaste a probar de todo y que tu única intención era encajar como fuese, sin más. Encajar y punto. Sigue leyendo

¿Cuándo debe entrar en juego la sinceridad en una relación?

Este año me estoy entreteniendo en volver a ver todas esas series que me gustaban en épocas pasadas y comprobar si me producen las mismas emociones que recuerdo.

En muchos casos, experimento cosas más intensas y elaboradas que cuando las conocí por vez primera. Veo cosas que antes no veía, tal vez porque no era consciente de ellas y no tenían un lugar en mi foco de atención. No me provocaban ninguna respuesta porque no había nada donde pudieran arraigarse. Pero ahora al parecer lo hay.

Este mes le ha tocado el turno a Miénteme, y en menor medida a El Mentalista.

FB_IMG_1501335402945 En ambas, una persona con increíbles dotes de observación y análisis las emplea para deducir y resolver la culpabilidad en casos criminales. Y casi siempre lo hace dictaminando quién dice la verdad y quién miente (obviamente).

Por eso, y por otras razones, el tema del día será cómo y cuándo abrir la caja de Pandora. No te pierdas esta entrada por nada del mundo. Especialmente si bailas en el límite entre sinceridad y sincericidio. Sigue leyendo

Reflexiones en Abierto – ¿Por qué salvarías o condenarías la vida de pareja?

Si me llevas leyendo el tiempo suficiente, sabrás que soy el tipo de persona que se hace preguntas de todos los calibres. Una serie de preguntas bien sembradas fue lo que le dio vida a este espacio, de hecho.

Todo comenzó compartiendo mis propias ideas acerca de temas en común con un público dado, al cual me gané por ser brutalmente honesto y no aceptar mareos.

Pasado un tiempo, añadí otros temas que captaron mi atención, y una nueva intención. Sin cambiar la dinámica de compartir lo que pienso, quería remover vuestros culos en cualquiera que sea el asiento que uséis. Agitar vuestras conciencias, generaros un interés por hacer las cosas mejor y que salga algo bueno de todo ello.

En resumen: amplificar vuestra curiosidad natural.

Me gusta contagiar esa actitud a los demás, y cuando estoy conversando, a menudo aprovecho para soltar un par de esas curiosidades y crear debates molones.

Me gusta tratar de llegar a una comprensión global que me permita ampliar mi perspectiva y apreciar las de otros a la vez, aunque sea complicado de cojones.

Y por eso… Hace unos días lancé una pregunta bastante potente: por qué salvarías o condenarías la vida de pareja. Para mi sorpresa, bastante gente quiso mojarse. Sigue leyendo