Joder, Caperucita, ¡cómo cambió el cuento!

La Vida es Fluir va a cumplir siete años en apenas una semana.

Quién lo diría cuando abrí un WordPress gratuito por primera vez…

Este sitio representa una de las relaciones más largas en mi vida, solamente superada por algunas amistades y por las artes marciales.

Es una suerte de testigo de los cambios en mi relación conmigo mismo y con mi vida. Y en muchos sentidos está reflejado un tránsito que todavía me sorprende ver.

Algunos son más banales y otros hasta me preocupan. Así que te hablaré de todo esto, ya que me ha saltado a la vista. Vente conmigo y recuerda tiempos distintos (quién sabe si mejores). Sigue leyendo

Por qué un hombre libre es la cosa más terrorífica para una mujer

Un hombre libre es una de las cosas más aterradoras para una mujer.

Porque, una vez que el hombre se libera…

No puede ser adiestrado.
No puede ser moldeado.
No puede ser controlado.

No puede ser manipulado para ser quien queramos que sea.

Te quejas de que tu hombre no es lo bastante fuerte. De que no te folla lo bastante duro, lo bastante bien o con la frecuencia adecuada. De que no es lo bastante intenso, apasionado, excitante o masculino.

Dices que quieres un Rey, que sea estable y maduro.

Pero lo que no estás entendiendo es, que la cosa exacta que haría de este hombre todo eso y mucho más…

Es precisamente la misma que, cuando se manifiesta en serio, amenaza con destruir por completo cada una de tus fantasías Disney, así como los condicionantes religiosos y sociales que las mantienen vivas.

Y esa mierda es terrorífica. Sigue leyendo

Demasiados bultos bajo la alfombra

Si hay algo que caracteriza a la sociedad actual, es precisamente nuestra tendencia a esconder todo lo que no nos parece bonito, deseable o positivo (especialmente desde que se puso de moda el pensamiento “sonríe o muere”).

Hay algo que no tenemos en cuenta en estos casos: la mierda que uno esconde tiende a enconarse, a descomponerse y a crear mierda todavía peor. Más difícil de limpiar, y con mayores consecuencias.

Otra cosa que no solemos tener en cuenta: todas las emociones que reprimimos o no expresamos por pensar así van a jodernos incluso más. Son el veneno del alma, y no se puede culpar a nadie por dárnoslo. Es cosa totalmente nuestra.

El resultado, por desgracia, suele ser una desconexión de la persona que se castiga de esta manera… Y por consiguiente, todavía mayores dificultades para resolver la situación. Porque, por suerte o por desgracia, somos seres sociales.

Y tanto si es porque nosotros mismos nos alejamos, como porque alejamos a los demás con todo el mojón que podemos llegar a cargar… La cosa está que jode. Sigue leyendo

Cuando la vida no fluye

Hoy me apetece que hablemos en el blog acerca de los peores tipos de estancamiento. Es un tema que hemos tratado y que vamos a seguir tratando hasta que termine marzo, el mes dedicado al Lado Oscuro de la vida.

En estos meses, mi trabajo se orienta en torno a la Comunidad que hemos creado en este proyecto. Para quienes no estén al tanto, se trata de un círculo privado en el que nos reunimos para tratar temas candentes y duros; de esos que suele costar mucho sacarlos con tus amigos de siempre o con tu familia, pero que necesitas tratar.

De hecho, este es uno de los temas que más relación tienen conmigo y con una parte de mis circunstancias personales. Ya he contado mis atascos hasta donde no invado las historias vitales de otros, tanto en este blog como en el resto de mis redes.

Si quieres cotillear un poco sobre mi pasado y los orígenes del proyecto, lee más.

Si quieres encontrar una posible solución a estos estancamientos, lee más.

Y si no te interesa nada de lo anterior, cierra la página y santas pascuas. 🙂 Sigue leyendo

Nuestro legendario personal – cómo nos afectan las historias que contamos sobre nosotros

                                        

Somos narradores…

Eso es lo que diría si me preguntas por lo primero que me viene a la cabeza para describir a los seres humanos.

Cuentacuentos. Historias con patas que son conscientes de sí mismas y capaces de desgranarse, de darse a conocer ante un público.

Unos más capaces que otros, por supuesto.

Somos narradores, sí… Pero también somos las historias que llevamos a cuestas.

Historias que creamos cada día, caracterizadas por lo que sea que queremos destacar. Generalmente por los altibajos. Y al compartirlas con el mundo, y al revivirlas nosotros mismos, estamos dándole forma a nuestro presente.

¿Qué me dirías si te confesara que podemos crear nuestras historias de manera que nos ayuden a vivir con mayor sentido y propósito? Sigue leyendo