Joder, Caperucita, ¡cómo cambió el cuento!

La Vida es Fluir va a cumplir siete años en apenas una semana.

Quién lo diría cuando abrí un WordPress gratuito por primera vez…

Este sitio representa una de las relaciones más largas en mi vida, solamente superada por algunas amistades y por las artes marciales.

Es una suerte de testigo de los cambios en mi relación conmigo mismo y con mi vida. Y en muchos sentidos está reflejado un tránsito que todavía me sorprende ver.

Algunos son más banales y otros hasta me preocupan. Así que te hablaré de todo esto, ya que me ha saltado a la vista. Vente conmigo y recuerda tiempos distintos (quién sabe si mejores). Sigue leyendo

Por qué un hombre libre es la cosa más terrorífica para una mujer

Un hombre libre es una de las cosas más aterradoras para una mujer.

Porque, una vez que el hombre se libera…

No puede ser adiestrado.
No puede ser moldeado.
No puede ser controlado.

No puede ser manipulado para ser quien queramos que sea.

Te quejas de que tu hombre no es lo bastante fuerte. De que no te folla lo bastante duro, lo bastante bien o con la frecuencia adecuada. De que no es lo bastante intenso, apasionado, excitante o masculino.

Dices que quieres un Rey, que sea estable y maduro.

Pero lo que no estás entendiendo es, que la cosa exacta que haría de este hombre todo eso y mucho más…

Es precisamente la misma que, cuando se manifiesta en serio, amenaza con destruir por completo cada una de tus fantasías Disney, así como los condicionantes religiosos y sociales que las mantienen vivas.

Y esa mierda es terrorífica. Sigue leyendo

Como quieras, mientras no me jodas

Andaba yo de pesquisa nocturna en Facebook como excusa para coger sueño y hacerle sangre al colchón, cuando ví algo que me encendió la sangre.

Para que veas, no era una cosa tan rara. Era una muchacha diciendo, tan alegre y vivaracha ella, que quiere estar soltera pero conmigo.

Y no me lo decía a mí explícitamente, que ya habría sido motivo sobrado para mi descontento y mordaz reacción; sino que era un texto –de esos cuquis de miles de likes y shares, ¡oigh!– en el que básicamente se te anima a que vayas a tu puta bola, claro, pero oxe, que de vez en cuando eches cuenta de alguien que, a su vez, de vez en cuando te querrá echar cuenta a ti. Porque se conoce que le agobia menos y que es más moderno, eso. Sigue leyendo

Abraza tu Lado Oscuro, y deja de asesinar tu bienestar

Hay una grandísima trampa en la que caemos con todo el gusto del mundo cuando empezamos nuestro viaje de transformación personal y tratamos de vivir mejor nuestra vida.

Este obstáculo escondido es, en esencia, una tendencia que tenemos de ignorar toda parte incómoda de aquello que compone la totalidad del ser humano y la experiencia de este ser.

En otras y sencillas palabras: puede resultar muy fácil que escondamos la mierda bajo la alfombra y nos centremos en las cosas bonitas y brillantes.

Como he mencionado en textos anteriores, cuando ignoramos aquellos aspectos más profundamente asentados en nosotros porque nos resultan incómodos, nos estamos fallando a nosotros mismos en la peor forma de traición que existe.

Por supuesto que es noble que queramos verle el lado bueno a todo, y que es virtuoso que queramos resolver amorosamente todos los problemas del mundo… Pero al hacerlo, a menudo fallamos a la hora de reconocer que tenemos que curar primero nuestras propias heridas: traumas no superados, complejos, partes que ignoramos por incomodidad, creencias erróneas y todo lo que se te ocurra aquí.

Hay que reconciliarse con cosas que todavía nos hacen sentir indignos de dejarnos guiar por nuestra esencia de Artistas y de conectar con la vida. Y cuando dejemos de negarnos el derecho a Ser Amor y Autenticidad, podremos darle eso al mundo sin privarnos a nosotros de ello. Sigue leyendo

Lo que sabe mi Espíritu Amante

No sé mucho sobre mujeres… Quizás lo justo para dejarme aleccionar por cada una que entra en mi vida. Tal vez lo necesario para que haya resonancia. Y puede que un poco más, bastante para lograr que sean mis cómplices en una travesura compartida.

Casi todo lo que sé versa sobre mí mismo, y me permite sentirme cómodo y confiado en su presencia. Capaz de afirmar cuando quiero que nuestra conexión prospere, aunque a veces por esa misma acción lo dificulte. Consciente de mis emociones y de su profundidad, de lo poderoso que puede ser unirme a un caudal ajeno y dejarme guiar o ser yo quien ponga la dirección.

Y sobre todo… Como un niño. Entregado y genuino. Más presto a comprender y abrazar que a crear brecha. Sigue leyendo