El pasado 22 de diciembre fue un día especial. Con una mezcla de curiosidad, confianza, nervios y ganas asistí a la sesión de Alquimia Interna de Sergio Melich. La cosa prometía, estaba cómodo con mis compañeros y la sala me transmitía calidez y buenas vibraciones.

Ya en materia, trabajamos un buen rato delante del espejo. Uno puede pensar que un trabajo introspectivo así lo puedes hacer tú solito, y es verdad. No obstante, en la sesión llegué un peldaño más a dentro de mí de lo que acostumbraba encima de la cama. Sentí como mis deseos, objetivos, hacia donde quiero dirigirme, lo que quiero cambiar, lo que quiero eliminar y mis puntos fuertes resonaban con más fuerza que nunca. Esto me sirvió para conocer más exactamente cuanta importancia relativa tienen en mi vida los puntos que acabo de escribir.

Por lo tanto, me orienta un poquito mejor hacia donde quiero dirigirme.

Me sorprendí mucho cuando estaba diciendo en voz alta uno de mis deseos porque me emocioné y casi rompo a llorar, no me lo esperaba para nada, me pilló desprevenido… (si ya decía yo que me resonaba con más intensidad). Por tanto, satisfecho al respecto.

No me sentí en ningún momento juzgado por Sergio, me sentí cómodo con su dirección, lo cual me sorprendió, dadas las cosas tan íntimas e importantes que verbalizamos. Y estoy contento de lo que verbalicé, porque cuesta desnudarse frente a personas que no conoces mucho.

La última parte, la de las intervenciones para ayudarnos los unos a los otros me supo bien. De hecho, se me hizo corto. Me sorprendió también que todos los presentes, incluido yo jeje, expusimos nuestras ideas cargadas de fundamento, sin ni siquiera un comentario flojito.

Después de la sesión, nos quedamos cuatro de los presentes para tomar algo en los 100 Montaditos y hablar un poco de esto y de lo otro, psicología, relaciones, sexo, y demás temas amigos que tanto nos gustan.

Sergio nos comentó que hizo que estuviésemos moviendo energías…actualmente no estoy suficientemente informado para darle la razón o rebatírsela, pero la realidad es que esa noche iba a salir un rato con mis amigos de Madrid y me quedé en casa porque estaba hecho polvo, ¡otra sorpresa para mí!

PD: Creo que Sergio Melich es realmente Kheldar el puto Brujo que roba la energía de pobres jóvenes inocentes que sólo quieren evolucionar! jajajaja.